Taxi Driver (1976) es una película que demuestra como la vida no tiene un sentido aparente sin darle un giro radical, y evitar la monotonía. Esa monotonía que se alcanza al vivir bajo los mandatos de los valores morales y lo que la sociedad considera correcto. No es tanto por el uso descontrolado de la violencia, algo que se maneja en la película de manera excepcional; se trata de la determinación de salir de esa caja, de nuestra zona de confort y darle una patada en el rostro a lo socialmente aceptable.
Travis (Robert De Niro) un militar retirado, se hunde en la necesidad de vivir en la ciudad haciendo lo que se requiera para sobrevivir, consigue este empleo de ser taxista. Lo veo como un camino propicio al fracaso, y sin duda Travis lo sabía. Es inevitable sentirse identificado con este personaje: tiene episodios de desesperación, pérdida de sueño, busca algo trascendental en su existencia.
¿Qué de interesante tiene Taxi Driver? Hay que ver la película completa para darse cuenta de ello. Tiene esa estructura magistral con un giro súbito de los acontecimientos. Las escenas de violencia en los últimos minutos de terminar la película son muy cuidadosos, nada comparado con lo delicadamente sutil de las nuevas películas; en este caso es violencia gráfica muy explícita pero sin ser incómoda, solo se muestra lo necesario.
La primera que vez que la vi, pude sentirme aliviado de reconocer a Scorsese de inmediato, además de que aparece interpretando a un personaje dentro de la película, la misma tiene su toque característico. La música incluso es muy precisa y sencilla. El saxofón con toques de jazz hacen que la película fuese una seria de capítulos, uno entrelazado del otro.
Incluso es notable en Pulp Fiction en la escena en la que Esmeralda recoge a Butch cuando acababa de asesinar a su contrincante, como sirve de inspiración Taxi Driver para definir como esta mujer taxista interroga a Butch (Bruce Willis) sobre como se siente asesinar y como se excita con solo escucharlo. Por ende marca referencia, no solo para otros directores sino para el mismo Scorsese. Es obvio que hay ciertos detalles que se pueden superar en tiempos actuales, sin embargo son esos detalles los que hacen esta película única.
Es obligación verla si te gusta el cine, y si tienes un gusto en particular por este tipo de películas sobre la locura de su protagonista. Incluso es uno de los personajes más marcados que podido interpretar Robet De Niro, un personaje diferente a los demás que ha interpretado. Algo así como un héroe de contingencia, que aparece sin querer serlo. Aquí es lo interesante de la película: como lo correcto es lo más sucio de la sociedad, y como es necesario querer encontrar darle sentido a la vida asestando golpes contundentes en este caso con uso descontrolado de la violencia. No diré más, hay que ver la película para obtener un criterio propio.
Calificación: 8.5/10




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