domingo, 22 de marzo de 2015

The Grand Budapest Hotel (Review)




Wes Anderson es de esos directores que no son tan mainstream (populares) sin embargo, es su peculiar estilo que los define y los hace tener una marca registrada, que es inevitable al reconocer de inmediato una película que fue dirigida por él. The Grand Budapest Hotel (2014) no es la excepción. Nominada al premio Oscar de la academia como mejor película (2014), es una película que es sin duda una obra única, aunque se hayan observado trabajos similares de Wes; ésta tiene un sin número de detalles que superan en varios aspectos a sus anteriores trabajos.





No fue necesario que transcurrieran más de 5 minutos para que me cautivara, me hiciera posicionarme de una mejor manera en mi butaca y me emocionara de una manera sobrecogedora porque sabía (aunque Wes Anderson es uno de mis directores favoritos) que la película sería genuina y sumamente satisfactoria. La historia misma cuenta una gran cantidad de tragedias, pero no tristes como se esperaría; es más que algo que sucede y es inevitable. Los personajes, son como en la mayoría de las películas de Wes, pasivos y con pocos episodios de demostraciones de locura o pérdida del control. La manera, en la cual se cuidan los detalles son muy graciosos, no es que la película sea una comedia aburrida, y forzada, simplemente los acontecimientos son tan reales y tan desafortunados que no son incómodos; cada parte de ellos incluso tienen un por qué. 




La combinación de colores, los vestuarios y los diálogos casi poéticos, la hacen una excelente película. Pero es aquí donde se tiene que procurar tener un excelente equipo para poder proyectarla y obtener el máximo de ella. Los colores son bastante vivos, ya se ha visto esto en anteriores trabajos de Wes (The Royal Tenenbaums, The Life Aquatic with Steve Zissou) pero aquí sobresale la combinación, incluso con los fondos y los contrastes casi degradados en una misma escena, de los colores. 



M. Gustave (Ralph Fiennes) contribuye en gran parte a que la película tenga esa sensación de inquietud, que no quieras que termine. De manera impecable, da vida a un personaje fantasioso, amante de su trabajo y perfeccionista. Sin duda, el más destacable. 

Es una excelente película, muy recomendada para aquellos que gustan de películas como Amelie (2001); que son un encuentro con los monólogos internos y que las formas y los detalles importante mucho, además de la peculiaridad de sus colores. Espero con ansias otra película de Wes de este calibre o incluso mayor. 


Calificación: 8.5/10


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